¿Qué pasó con el Cartel de los Soles? | Por Fernando Casado

Se acuerdan cuando los principales diarios de EEUU y Europa acusaron en sus portadas a mediados del año 2015 que altos cargos del gobierno del presidente Nicolás Maduro estaban implicados en el tráfico de cocaína. La noticia afirmaba que los malhechores chavistas eran parte de una de las organizaciones delictivas más importantes del momento: El Cartel de los Soles. La noticia fue tan difundida que incluso hoy la mayoría de la gente a la que le pregunten aun lo recordará, independientemente de si viven en Washington, Bogotá o Madrid.

El origen de la información relacionada con la banda criminal de los Soles habría provenido de un delator, un antiguo miembro de la seguridad del alto gobierno venezolano. El informante logró que la DEA y el Departamento de Justicia de EEUU impulsaran unas investigaciones que implicaban a buena parte del gobierno de Maduro en el comercio ilegal de la cocaína.

Inmediatamente, los medios de comunicación de mayor envergadura del mundo occidental se hicieron eco de la noticia. El New York Times[1], Wall Street Journal[2] y Washington Post[3] aseguraron que Venezuela se habría convertido en un centro regional del tráfico de la cocaína y en un santuario de la narcoguerrilla colombiana de las FARC, que operaba a sus anchas gracias a la colaboración de altos cargos políticos y militares del Estado venezolano.

Después vendrían los diarios españoles y latinoamericanos que amarillearían todavía más los supuestos hechos en su búsqueda de oportunidades de ventas y primicias, la realidad ficcionada derivaría en tintes fantásticos. Los españoles llevaron la batuta. El Mundo tituló: “Exchavistas señalan a Diosdado Cabello como jefe del narco”[4], por cierto el texto tuvo al Wall Street Journal como única fuente. El País sacó el jugoso reportaje “Nueva luz sobre el misterioso Cartel de los Soles”[5], pero que no contó nada concreto y es una oda a la especulación, y el que no me crea que pierda su tiempo leyendo el artículo. Pero la falta de rigor periodístico todavía empeoró en crónicas de La Razón: “O cargábamos la droga o nos mataban”, que inventó sin pudor pero con mucho descaro, que en incautaciones de droga ocurridas tres años antes la “DEA estadounidense cree que está involucrado el cártel de los Soles”[6].

Pero qué curioso que a pesar de la gravedad del caso no hemos vuelto a saber nada de los avances de las investigaciones durante un lustro ¿Qué fue de las pruebas y los testigos? ¿Dónde están las toneladas de polvo blanco que los militares venezolanos de alta graduación transportan regularmente a EEUU y a Europa?

Hace cinco años, los diarios del mundo occidental al unísono cacarearon y replicaron la información que interesadamente les iban “filtrando” instituciones como la CIA, y que sabemos es una práctica recurrente como parte de su trabajo de desinformación y propaganda. Aun así, ni un solo periodista de las reputadas salas de redacción de los grandes periódicos puso en tela de juicio. Obvio, si hicieran bien su trabajo no estarían en esos diarios. Pero tampoco nadie se volvió a preguntar qué fue de los artífices del narcoestado venezolano, nadie quiso investigar hasta dónde han llegado las indagaciones y pesquisas judiciales. El periodismo de investigación no está de moda y menos si el resultado es que no hay nada de nada, solo una construcción ficticia de una realidad que, quizás, en el mejor de los casos, daría para una película de serie B.

La connivencia entre los organismos de inteligencia estadounidenses y los medios de comunicación occidentales es parte de una estrategia de Lawfare, persecución y destrucción del proceso Bolivariano y sus líderes, el modus operandi de las guerras de nuevo cuño que ha tenido éxito en muchos países de la región, pero no en Venezuela.

El expediente del narcoestado fue una de las líneas de ataque contra Venezuela que permitió generar ante la opinión pública internacional una imagen suficientemente canalla como para justificar la imposición de unas sanciones económicas que tratan de asfixiar a Venezuela y ponerla de rodillas. No importa que las medidas constituyan un crimen de lesa humanidad, de acuerdo al derecho internacional, por el sufrimiento sistemático y generalizado que provocan en la población de manera indiscriminada. Lo que realmente importa es generar percepciones que los medios de comunicación se encargan de ungir como hechos para que el sistema de dominación orquestado por las élites económicas se perpetúe.

Hasta que alguien dé una sola prueba de la existencia del Cartel de los Soles, será únicamente una desagradable e impune fábula.

[1] http://U.S. Focuses on Top Venezuelan Officials in a Broad Cocaine Inquiry, https://www.nytimes.com/2015/05/20/world/americas/us-focuses-on-top-venezuelan-officials-in-a-broad-cocaine-inquiry.html
[2] http://Venezuelan Officials Suspected of Turning Country into Global Cocaine Hub, https://www.wsj.com/articles/venezuelan-officials-suspected-of-turning-country-into-global-cocaine-hub-1431977784
[3] http://A drug cartel’s power in Venezuela, https://www.washingtonpost.com/opinions/a-drug-cartels-power-in-venezuela/2015/05/24/9bc0ff14-ffd6-11e4-8b6c-0dcce21e223d_story.html
[4] https://www.elmundo.es/internacional/2015/05/19/555b878222601d874d8b4599.html
[5] http://En el siguiente enlace se puede leer el artículo: https://elpais.com/internacional/2015/05/20/actualidad/1432081421_097807.html
[6] https://www.larazon.es/internacional/o-cargabamos-la-droga-o-nos-mataban-CM9824510/